En las elecciones generales de 1990 fue uno de los candidatos a la presidencia del Perú frente a una agrupación fundada por él, Cambio 90, que obtuvo, en la primera vuelta aproximadamente el 29% de los votos, quedando en segundo lugar, tras el novelista Mario Vargas Llosa, que consiguió el 34% de los sufragios.
Durante la campaña electoral, hizo un llamado especial a los votantes de las zonas rurales, a los indígenas, a los mestizos y a las clases menos favorecidas, que desconfiaban de Vargas Llosa. Ambos afirmaron que acabarían con la desastrosa situación económica de Perú, que se había complicado por los estragos causados por los ataques terroristas de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
Su programa estaba basado en el desarrollo económico y en la mejora de las condiciones de vida de los campesinos. Ganó la segunda vuelta de las elecciones con el 60% de los votos -la mayoría más importante jamás alcanzada por un candidato en Perú-, lo que le convirtió en la primera persona de ascendencia japonesa que gobernaba el país.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
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